La IA de Scoffee
Cómo piensa Scoffee
La inteligencia artificial más barata es la que no se llama. Antes de preguntarle a un modelo —que cuesta plata y tarda—, Scoffee busca en su propio catálogo, en sus patrones de palabra y en lo que ya le preguntó otra persona alguna vez. Solo lo que nadie conoce llega al final.
Aquí está la cascada completa, se puede probar con tus propias notas, y hay una red neuronal aprendiendo los colores del café en tu navegador.
Toca una pieza de la cascada para ver qué hace por dentro.
Pruébala con tus notas
Escribe notas de cata, separadas por coma. Las dos primeras capas corren aquí mismo, con las mismas tablas que usa el servidor: verás cuáles resuelve gratis y cuáles tendrían que seguir bajando.
Una red aprendiendo los colores
Esta red neuronal no viene entrenada: empieza en cero, aquí, en tu navegador, y aprende a adivinar el color de una nota de cata mirando solo sus letras. A la izquierda de cada muestra va lo que la red cree; a la derecha, el color real del catálogo. Al principio son grises. Míralas.
La máquina
Las 79 notas del catálogo
Qué es esta red y qué no
Es una red de verdad —capa oculta, propagación hacia atrás, descenso por gradiente— pero pequeña, y entrenada con 79 ejemplos. En unos segundos se aprende esos 79 casi exactos: el error se le va prácticamente a cero.
Eso no es tan bueno como suena. Con tan pocos ejemplos, una red se los memoriza más que aprender la regla. Pruébala con palabras que no estén en el catálogo: «Naranjilla» le sale naranja y «Moralito» morado —ahí acertó, porque las letras se parecen a las que vio—, pero «Chocolatín» le sale rojizo en vez de café. Con miles de ejemplos eso se arreglaría; con 79, no.
No cata café, no predice calidad y no decide precios. Está aquí para que se vea de qué está hecha una red por dentro, y con datos que son de Scoffee, no de un ejemplo de manual.
La IA que sí trabaja en la app es la de la cascada de arriba, y es la última capa: un modelo de lenguaje al que solo se le pregunta por las palabras que nadie más conoce.